"En una secuencia inolvidable, Clarisse se acerca, en el tren, a conversar con el bombero Montag. Le dice que quiere hablar con él porque son vecinos. Montag, huraño, se resiste. Ella, ingenua y rubia, insiste. El bombero le cuenta que se ocupa de quemar libros. Ella le confiesa que todos temen a los bomberos.
Se bajan del tren. Mientras caminan, Clarisse ve, imprevistamente, el 451. Montag le comenta que ese número indica la temperatura en la que se quema el papel. Clarisse le pregunta por la razón de las ridículas hogueras. Él ensaya una explicación inverosímil. Antes de despedirse, ella le hace la pregunta que desenreda la madeja de su mente. Clarisse quiere saber si Montag es feliz con su trabajo. El bombero le dice que sí, pero nadie, ni siquiera el más cándido espectador, le cree".
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